Adviento (2o.dom) Ciclo A (Id=11)

Antífona de Entrada

Pueblo de Sión: mira al Señor que viene a salvar a todos los pueblos. El Señor hará oír la majestad de su voz para alegría de todo corazón.

[Misa]

No se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Que nuestra responsabilidades terrenas no nos impidan, Señor, prepararnos a la venida de tu
Hijo; que la sabiduría divina nos disponga a recibirlo y a participar de su propia vida.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Le hará justicia a los pobres

Lectura del Libro del profeta Isaías
11, 1-10

En aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se
posará el espíritu del Señor: espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y temor de Dios.
No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá con justicia al desamparado, con
equidad dará sentencia al pobre; herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus
labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán
juntos: un muchachito los pastoreará. La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas; el
león comerá paja con el buey.
El niño jugará sobre el agujero de la víbora, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la
serpiente. No
hará daño ni estrago por todo mi monte santo:porque así como las aguas colman
el mar, así está lleno el país de la ciencia del Señor. Aquel día la raíz de Jesé se alzará como
bandera de los pueblos: la buscarán todas las naciones y será gloriosa su casa.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial

Del Salmo 71

Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Comunica, Señor, al rey tu juicio, tu justicia al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres.
Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra. Les hará justicia a los pobres y al débil librará del poderoso. Ayudará al que se encuentra sin amparo, se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado.
Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Que bendigan al Señor eternamente, tanto como el sol viva su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones.
Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Segunda Lectura

Cristo salvó a todos los hombres

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
15,4-9

Hermanos: Todo lo que en el pasado ha sido escrito en los libros santos, se escribió para
instrucción nuestra, a fin de que, por la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras,
mantengamos la esperanza.
Que Dios
, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía
unos con otros, conforme al espíritu de Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola
voz alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo el género humano verá al
Salvador.
Aleluya.

Evangelio

Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
3, 1-12

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo:
"Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca". Juan es aquel que anunció el profeta
Isaías diciendo:
Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
Juan usaba un vestido de piel de camello, con un cinturón de cuero a la cintura, y se alimentaba
de grillos y miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de Judea y de la región
cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo:
"Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan
ver con obras su arrepentimiento. Y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a
Abrahán, porque les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abrahán. Ya
toca el hacha la raíz de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será cortado y arrojado al
fuego.
Yo los bautizo con agua para que se arrepientan;pero el que viene detrás de mí es más fuerte
que yo, y yo no soy digno ni de quitarle las sandalias. El los bautizará con Espíritu Santo y
fuego. El tiene la horquilla en la mano para separar el trigo de la paja y reunir el trigo en su
granero; quemará la paja en un una hoguera que no se apaga".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

No se dice "Credo".

Oración de los Fieles

Celebrante:
Salgamos al encuentro del Señor, que se acerca a nosotros con designios de paz y presentémosle confiados nuestra plegaria:
A cada petición respondemos: Ven, Señor, no tardes.

Para que la Iglesia viva alegre sin inquietarse por nada y, llena de esperanza, crea que el Señor está cerca de ella, roguemos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Para que nuestra comunidad con la ayuda de Dios, goce de seguridad, de alegría y de paz, roguemos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Para que el Señor, con su venida, conforte los corazones abatidos y fortalezca las rodillas que se doblan, roguemos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Para que nuestra fe crea firmemente en los dones que Dios nos promete y, ayudados por la gracia divina, nos dispongamos a recibir los auxilios que El nos envía, roguemos al Señor.
Ven, Señor, no tardes.

Celebrante:
Escucha, Dios todopoderoso y eterno nuestras oraciones; suscita en nosotros el deseo de una verdadera conversión, para que, renovados por el Espíritu Santo, hagamos presente en toda relación humana aquella justicia y aquella paz que la Encarnación de tu Hijo hizo florecer en nuestra tierra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Que los ruegos y ofrendas de nuestra pobreza te conmuevan, Señor, y, al vernos desvalidos
y sin méritos propios, acude, compasivo, en nuestra ayuda.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Las dos venidas de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Quien, al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención
trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo
en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes
prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de
tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Levántate, Jerusalén, sube a lo alto y contempla la alegría que te viene de Dios.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Alimentados con esta eucaristía, te pedimos, Señor, que, por la comunión de tu sacramento, nos
des sabiduría para sopesar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

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